martes, 30 de marzo de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
En busca de la inteligencia
Es uno de los grandes enigmas de la psicología y el origen de un controvertido debate sin solución hasta la fecha. ¿Dónde reside la inteligencia, cuántos tipos existen, cómo se debe medir? Preguntas que continúan sin respuesta pero que están más cerca de hallar una solución gracias a un trabajo, con colaboración española, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. Sus autores han elaborado un mapa de las estructuras cerebrales que contribuyen a la inteligencia general."Podría haber resultado que la inteligencia general no depende de áreas cerebrales específicas sino que tiene que ver con cómo el cerebro funciona en su totalidad", señala Ralph Adolphs, profesor de Psicología, Neurociencia y Biología del Instituto de Tecnología de California (CALTECH), en EEUU. "Pero eso no es lo que hemos visto", añade.
Dentro de la psicología, existen dos teorías principales acerca de la naturaleza de la inteligencia. Una defiende la existencia de una inteligencia general o 'factor g', que está apoyada en el hecho de que una persona suele tener resultados parecidos en las distintas habilidades aceptadas como parte de este intelecto (memoria, visión espacial, aritmética, etc.). La otra cree en la existencia de varias inteligencias, aunque no existe consenso acerca de cuántas.
"La idea básica que subyace [al concepto de inteligencia general] es indiscutible: de media, las puntuaciones obtenidas por una persona en distintos tests suelen correlacionarse. Algunos tienen generalmente resultados altos y otros bajos. Así que es una cuestión obvia preguntarse si esta habilidad general depende de regiones cerebrales específicas", añade el autor.
Según sus hallazgos, sí. Este equipo ha logrado elaborar un mapa cerebral de la inteligencia gracias al estudio de 241 individuos que padecían lesiones en regiones concretas del órgano gris. Todos ellos realizaron una batería de pruebas cognitivas, de las que se emplean habitualmente para medir el intelecto.
Gracias a este experimento, que es la primera vez que se realiza, "hemos podido ver, punto por punto, cómo afecta cada lesión a la inteligencia general","El trabajo con personas sanas origina mucha confusión pero trabajar con enfermos es más preciso porque se pueden establecer relaciones causa-efecto"...
Un viaje de 500 días a Marte
Investigadores de tres universidades de la Comunidad Valenciana serán los únicos españoles que participarán el próximo mes de mayo en un programa internacional que, en Moscú y gracias a la realidad virtual a través de la psicología asistida, analizará el impacto emocional de un viaje interplanetario a Marte.Según han avanzado fuentes universitarias, los detalles de este proyecto serán presentados a los medios de comunicación el próximo martes en la Ciudad Politécnica de la Innovación de Valencia. El proyecto internacional 'Emotional Activities Related to Health using Virtual Reality' (EARTH) ha sido desarrollado por investigadores valencianos del Instituto Interuniversitario de Investigación en Bioingeniería y Tecnología Orientada al Ser Humano I3BH, integrado por la Universitat de València, la Universidad Politécnica de Valencia y la Universitat Jaume I de Castellón.
EARTH forma parte del programa internacional Mars500, que pretende simular "con todo lujo de detalles" un vuelo tripulado a Marte de una duración de 500 días.
Durante este tiempo, una tripulación integrada por seis astronautas permanecerá en una instalación de aislamiento especial que se encuentra en el Instituto Ruso de Problemas Biomédicos (IBMP) ubicado en Moscú.
El proyecto de los investigadores valencianos se ha desarrollado utilizando la realidad virtual a través de módulos de psicología asistida por ordenador.
Estos módulos brindarán a la tripulación una herramienta para ayudarles a hacer frente a las exigencias psicológicas y al estrés que pueden surgir durante una misión de larga duración, como un viaje interplanetario a Marte de 500 días.
sábado, 20 de marzo de 2010
El soldado ciego que ve con la lengua
El invento se basa en el principio de sustitución de sentidos -en el que un sentido puede ser reemplazado por otro-. En este caso, los receptores sensitivos de la lengua hacen las funciones de los fotorreceptores de los ojos. ¿Cómo? A través de unas gafas de sol que llevan instalada una cámara. Ésta va conectada a un aparato que convierte estas imágenes en estímulos eléctricos y los pasa a la lengua a través de un tubo de plástico que finaliza en una especie de 'piruleta' llena de microelectrodos.
La diferente intensidad que se siente en la lengua -como un hormigueo- se corresponde con el negro, el blanco y el gris de las imágenes, lo que permite al afectado percibir la luz y la oscuridad y visualizar en el cerebro la forma de los objetos que tiene delante. También percibe algo de perspectiva y de profundidad.
El dispositivo que ha probado el británico, que afirma que se siente como si tuviera "una batería en la boca o un caramelo de pica-pica", consta de 400 puntos que envían información a la lengua. Sin embargo, los diseñadores pretenden ampliarlo hasta los 4.000 sensores, lo que permitirá mejorar la calidad y claridad de las imágenes. Asimismo, mientras se usa el BrainPort no se puede ni hablar ni comer, porque el tubo de la lengua lo impide. Pero la idea es crear un producto más pequeño que permita al afectado tenerlo permanentemente entre los dientes y que posibilite hacer otras cosas.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/03/16/tecnologiamedica/1268746688.html
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